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Nota del impresor. El Tratado sobre el Poder y Primado del Papa es el
apéndice que Felipe Melanchthon añadió a los Artículos de Smalcalda (1537).
Demuestra que el papado no es de derecho divino (iure divino), sino una
disposición humana. La autoridad de la iglesia descansa en la Palabra, no en
una persona.
El Tratado nació en el contexto de la Liga de Smalcalda, cuando Lutero —enfermo
y sin poder asistir— envió a Melanchthon como su representante. Melanchthon
completó los Artículos con un tratamiento sereno y sistemático del ministerio
eclesiástico y del papado. Su tesis central es triple: el primado no tiene base
bíblica; el Papa no es cabeza de la iglesia por derecho divino; y el poder
papal es un ministerio, no un dominio.
Esta edición neutraliza regionalismos (modo "tú", LATAM amplio) y mantiene
el resto intacto. El æqr verifica el texto exacto de esta edición.
I
El Documento
TRES ARGUMENTOS CONTRA EL PRIMADO
1¿Qué demuestra el Tratado sobre el Primado?
Demuestra que el primado del Papa no tiene base bíblica.
Melanchthon examina las Escrituras y muestra que ni el evangelio de Mateo
ni el discurso de la oveja de Juan confieren a Pedro, ni a sus sucesores, una
jurisdicción suprema sobre la iglesia. Las llaves fueron entregadas a toda
la comunidad apostólica, no a un solo hombre. El primado papal no se funda en
la Palabra de Dios Mt. 16:18-19; Jn. 21:15-17.
2¿Es el Papa cabeza de la iglesia por derecho divino?
No. El Tratado rechaza que el Papa sea cabeza de la iglesia
por derecho divino (iure divino). Cristo es la única cabeza de la
iglesia (Ef. 1:22; Col. 1:18). Pedro es hermano en la fe, no señor de ella.
Ningún texto bíblico establece un oficio papal supremo; la primacía de Roma es
una disposición eclesiástica posterior, no una institución evangélica. La
confesión de fe de Pedro es la roca, no su persona 1 Co. 3:11; Ef. 2:20.
3¿Qué es, entonces, el poder papal?
Es un ministerio humano, no un dominio. El Tratado distingue
entre el ministerio del evangelio, que sirve a la fe, y el dominio, que
esclaviza la conciencia. El Papa, si tiene alguna autoridad, la tiene como
siervo de la Palabra, no como señor de la iglesia. Su poder es una ordenación
humana (humana ordinatione), sujeta a la Escritura y reformable por ella
2 Co. 10:8; 2 Co. 13:10.
II
Estructura
TRES PARTES DEL TRATADO
1¿Cuál es la primera parte del Tratado?
I. El primado no tiene fundamento en la Escritura. El Tratado
cita y examina los pasajes favoritos del pontífice —las llaves de Mt. 16:18-19
y el «apacienta mis ovejas» de Jn. 21:15-17— y muestra que no prueban la
supremacía petrina. La confesión de fe de Pedro es la roca, no su persona. La
iglesia se edifica sobre los apóstoles y profetas, siendo Cristo la piedra
angular (Ef. 2:20). El obispo de Roma no recibe en estas páginas una
jurisdicción divina sobre las demás iglesias.
2¿Cuál es la segunda parte del Tratado?
II. El Papa no es cabeza de la iglesia por derecho divino.
Se demuestra que la igualdad de los obispos es bíblica y que el obispo de Roma
no tiene jurisdicción sobre las demás iglesias. La unidad de la iglesia es
una unidad de fe, no de obediencia a una persona. Nadie puede poner otro
fundamento que el que está puesto, que es Cristo (1 Co. 3:11). La pretensión
de un jefe visible universal carece de mandamiento divino.
3¿Cuál es la tercera parte del Tratado?
III. El poder del Papa es un ministerio, no un dominio.
El Tratado presenta al Papa como un evangelista que sirve, no como un monarca
que manda. El poder eclesiástico legítimo es el poder de las llaves: anunciar
el evangelio, retener y perdonar pecados. Todo lo contrario del poder temporal y
legislativo que Roma reclamó para sí. El ministerio del evangelio edifica; el
dominio humano corrompe.
III
Historia
1537 · APÉNDICE A LOS ARTÍCULOS DE SMALCALDA
1¿Cuándo y por qué se escribió?
El Tratado fue redactado por Felipe Melanchthon en 1537 como
apéndice a los Artículos de Smalcalda, escritos por Martín Lutero para la
reunión de la Liga de Smalcalda. Lutero estaba enfermo y no pudo asistir;
Melanchthon lo representó. El documento completa la confesión luterana con un
tratamiento del ministerio eclesiástico y del papado, en un tono sereno y
sistemático, muy del estilo de Melanchthon.
2¿Cuál fue su contexto histórico?
El contexto fue la confrontación con Roma y la preparación para un
concilio. Lutero y los príncipes protestantes buscaban articular su fe de
forma confesional. Los Artículos de Smalcalda, con el apéndice de Melanchthon,
fueron la respuesta luterana a las pretensiones papales y a la convocatoria del
Concilio de Trento (1545). El Tratado clarifica qué es de derecho divino y qué
es disposición humana en la organización de la iglesia.
3¿Cuál fue su recepción?
El Tratado fue recibido como parte del corpus confesional luterano.
Los Artículos de Smalcalda, con el apéndice, fueron incluidos en el Libro de
Concordia (1580), junto con la Confesión de Augsburgo y los Catecismos. Así se
convirtió en doctrina estándar de las iglesias luteranas: el papado es una
institución humana, no divina, y la autoridad de la iglesia reside en la
Palabra. La distinción entre ministerium y dominium marcó toda
la eclesiología posterior.
IV
Legado
ECLESIOLOGÍA Y RELACIÓN CON ROMA
1¿Qué dejó a la eclesiología luterana?
El Tratado dejó la distinción entre lo divino y lo humano en la
organización eclesiástica. La iglesia tiene una constitución divina —el
evangelio, los sacramentos, el ministerio— y formas humanas —ritos, gobierno,
ordenanzas—. Esta distinción permite reformar la iglesia sin traicionar el
evangelio. La autoridad de la iglesia es la autoridad de la Palabra, no la de
una persona ni la de una tradición. El pastor sirve; no domina.
2¿Cómo define la relación con Roma?
Define la relación con Roma como una tensión sin ruptura total. El
Tratado no niega la historia ni la comunión con la antigua iglesia; niega la
pretensión de que el Papa tenga poder divino sobre las conciencias. La unidad
posible se basa en la Escritura, no en la sumisión al pontífice. La iglesia
luterana confiesa una sola santa iglesia católica, pero no reconoce al Papa
como su cabeza divina. Roma puede ser reformada, pero no adorada.
El Tratado en síntesis. Tres argumentos, una sola conclusión: el papado
no es de derecho divino. Melanchthon no escribió contra Roma, sino por la
pureza del evangelio. Su distinción entre ministerio y dominio sigue marcando
la eclesiología luterana: la iglesia tiene una cabeza (Cristo), un fundamento
(la Palabra) y un ministerio (el anuncio del evangelio). La autoridad descansa
en la Escritura, no en una persona.
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