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El Credo Apostólico LA FE BAUTISMAL DE LA IGLESIA

por la Iglesia antigua Roma · c. 390 edición LATAM · modo tú
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Nota del impresor. El Credo Apostólico es la profesión de fe más antigua y universal del cristianismo. Nació de la práctica bautismal de la Iglesia primitiva: antes de bautizar, se preguntaba al candidato qué creía, y su respuesta se fijó como «símbolo» —la contraseña de la fe—. La forma que recitamos hoy se consolidó en Roma hacia el año 390 y se extendió por toda la Iglesia occidental.

El Credo se divide tradicionalmente en doce artículos, asociados a los doce apóstoles. Los primeros confiesan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; los demás completan la obra de Cristo y de la Iglesia. Es la fe bautismal: lo que se profesa al entrar en la Iglesia y lo que se recuerda cada domingo.

Esta edición neutraliza regionalismos (modo «tú», LATAM amplio) y mantiene el resto intacto. El æqr verifica el texto exacto de esta edición.
I
Los Doce Artículos
EL TEXTO DE LA FE
ARTÍCULO 1 Trinidad
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra
El Credo comienza por el principio: Dios existe, es Padre y tiene poder absoluto sobre todo lo creado. No es una fuerza impersonal ni un dios más entre muchos, sino el Creador personal que hizo el cielo y la tierra. Todo lo que confiesas después depende de esta primera palabra.
ARTÍCULO 2 Cristología
Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor
El segundo artículo confiesa quién es Jesucristo: el Hijo único de Dios y nuestro Señor. No es un profeta ni un maestro más, sino el mismo Dios que gobierna la creación y tu vida. Su filiación divina es el corazón del Credo: sin ella, no hay salvación.
ARTÍCULO 3 Cristología
Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de María virgen
Aquí se confiesa cómo entró Cristo en el mundo: concebido por obra del Espíritu Santo y nacido de María virgen. La virginidad de María enseña que la encarnación es obra de Dios, no de voluntad humana. En el seno de una mujer, el Hijo de Dios asumió tu naturaleza sin dejar de ser Dios.
ARTÍCULO 4 Cristología
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado
La fe confiesa un hecho histórico concreto: Jesús padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, murió y fue sepultado. No es un símbolo ni una metáfora, sino la muerte real del Hijo de Dios en un tiempo y lugar determinados. El nombre del prefecto romano fija la pasión en la historia.
ARTÍCULO 5 Cristología
Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos
El descenso a los infiernos y la resurrección al tercer día completan la obra de la redención. Cristo bajó a los muertos para vencerlos desde dentro y salir victorioso. La resurrección no es un retorno a la vida anterior, sino el principio de una vida nueva para todos los que creen.
ARTÍCULO 6 Cristología
Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso
La ascensión confiesa que Cristo subió al cielo y está sentado a la diestra del Padre. La diestra es el lugar del poder y del honor: el hombre Jesús reina junto a Dios. Desde allí gobierna su Iglesia e intercede por ti ante el Padre.
ARTÍCULO 7 Escatología
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos
El mismo Cristo que subió volverá, y su segunda venida será para juzgar a vivos y muertos. No habrá dos juicios distintos, sino uno solo ante el que es a la vez Dios y hombre. El juicio es una buena noticia: el juez es el que dio su vida por ti.
ARTÍCULO 8 Trinidad
Creo en el Espíritu Santo
Con estas palabras confesamos al Espíritu Santo como tercera persona de la Trinidad. No es una fuerza ni una influencia, sino Dios mismo, que procede del Padre y del Hijo. Por él nace la fe, la Iglesia vive y las Escrituras se entienden.
ARTÍCULO 9 Iglesia
La santa Iglesia católica, la comunión de los santos
La Iglesia es santa no por la perfección de sus miembros, sino por la santidad de Cristo, su cabeza. «Católica» significa universal: no pertenece a una sola nación, raza o cultura. La comunión de los santos une a los creyentes de todos los tiempos en un solo cuerpo.
ARTÍCULO 10 Iglesia
El perdón de los pecados
El perdón de los pecados es el don central del evangelio: Dios perdona gratuitamente por medio de Cristo. Este perdón se recibe por la fe y se celebra en los sacramentos, especialmente en el bautismo. Lo confesamos porque lo necesitamos y porque lo hemos recibido.
ARTÍCULO 11 Escatología
La resurrección de la carne
La resurrección de la carne niega que el cuerpo sea desechable: tu cuerpo también resucitará. No será un cuerpo igual al actual, sino transformado y glorioso, como el de Cristo. El credo cristiano afirma la bondad de la creación material.
ARTÍCULO 12 Escatología
La vida eterna
La última palabra del Credo es la esperanza: la vida eterna. No se trata de una inmortalidad abstracta, sino de vida plena en la presencia de Dios. El Credo termina donde comenzó: en Dios, que fue, es y será.
II
Las Tres Personas
EL DIOS UNO Y TRINO
PERSONA 1 Trinidad
El Padre — la creación
El Dios que confiesa el Credo es un Dios personal, no un principio abstracto. El Padre es la primera persona de la Trinidad, fuente de todo lo que existe, que creó el cielo y la tierra por su palabra. Creer en él significa confiar en que el mundo no es un accidente, sino obra de un Dios que te conoce y te cuida.
PERSONA 2 Trinidad
El Hijo — la redención
El Hijo es eternamente engendrado del Padre y se hizo hombre en Jesucristo. Él es quien redimió al mundo con su muerte y su resurrección, no los ángeles ni los profetas. La redención es obra suya de principio a fin, recibida por la fe.
PERSONA 3 Trinidad
El Espíritu Santo — la santificación
El Espíritu procede del Padre y del Hijo, y no es menos Dios que ellos. Es quien da vida a la Iglesia, ilumina tu entendimiento y te hace santo. La santificación no es un logro humano, sino la obra del Espíritu que habita en ti desde el bautismo.
III
Historia
ORIGEN Y TRANSMISIÓN
ORIGEN Historia
Origen apostólico
La tradición antigua decía que los doce apóstoles compusieron el Credo antes de dispersarse, cada uno un artículo. Los historiadores matizan esa piedad: la forma más antigua que conservamos es el «símbolo romano», del siglo IV. Lo apostólico del Credo no está en su autoría, sino en su contenido: resume el evangelio que los apóstoles predicaron.
ROMA Historia
El símbolo romano
Hacia el año 390, en Roma, circulaba un texto breve y fijo que los catecúmenos memorizaban antes del bautismo. Ese «símbolo romano» es el antecedente directo del Credo que recitamos hoy. Su brevedad lo hizo perfecto para la catequesis, la liturgia y la confesión de fe.
CONCORDIA Historia
En el Libro de Concordia (1580)
El luteranismo clásico recibió el Credo Apostólico como norma de fe bautismal. En 1580 se incorporó al Libro de Concordia junto con la Confesión de Augsburgo y los Catecismos. Los luteranos lo confesaron como resumen del evangelio, junto al Credo Niceno.
IV
Legado
DOS MILENIOS DE FE
LITURGIA Legado
El credo en el bautismo y la liturgia
Durante casi dos milenios, el Credo se ha profesado en el bautismo como la fe del candidato y de la Iglesia que lo acoge. Cada domingo, las congregaciones lo recitan juntas en la liturgia. Pocas palabras han marcado tantas vidas.
HOY Legado
Un credo para todas las iglesias
El Credo Apostólico es uno de los textos más compartidos del cristianismo: católicos, ortodoxos y protestantes lo confiesan. En un mundo fragmentado, sigue siendo un punto de unidad posible. Recitarlo hoy es unirse a la fe de los apóstoles y de los mártires.
El Credo en síntesis. Doce artículos, una sola fe. El Credo Apostólico no es una filosofía ni un programa: es la fe bautismal de la Iglesia, heredada de los apóstoles. Confiesa a Dios Padre que crea, al Hijo que redime, al Espíritu que santifica y a la Iglesia que espera. Recítalo en voz alta: es tu fe, la fe de todos los que te precedieron y la fe que transmitirás.
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