I
Los Doce Artículos
EL TEXTO DE LA FE
ARTÍCULO 1
Trinidad
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra
El Credo comienza por el principio: Dios existe, es
Padre y tiene poder absoluto sobre todo lo creado. No es una fuerza
impersonal ni un dios más entre muchos, sino el Creador personal que hizo
el cielo y la tierra. Todo lo que confiesas después depende de esta primera
palabra.
ARTÍCULO 2
Cristología
Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor
El segundo artículo confiesa quién es Jesucristo: el
Hijo único de Dios y nuestro Señor. No es un profeta ni un maestro más,
sino el mismo Dios que gobierna la creación y tu vida. Su filiación divina
es el corazón del Credo: sin ella, no hay salvación.
ARTÍCULO 3
Cristología
Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de María virgen
Aquí se confiesa cómo entró Cristo en el mundo:
concebido por obra del Espíritu Santo y nacido de María virgen. La
virginidad de María enseña que la encarnación es obra de Dios, no de
voluntad humana. En el seno de una mujer, el Hijo de Dios asumió tu
naturaleza sin dejar de ser Dios.
ARTÍCULO 4
Cristología
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado
La fe confiesa un hecho histórico concreto: Jesús
padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, murió y fue sepultado. No es
un símbolo ni una metáfora, sino la muerte real del Hijo de Dios en un
tiempo y lugar determinados. El nombre del prefecto romano fija la pasión
en la historia.
ARTÍCULO 5
Cristología
Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos
El descenso a los infiernos y la resurrección al
tercer día completan la obra de la redención. Cristo bajó a los muertos
para vencerlos desde dentro y salir victorioso. La resurrección no es un
retorno a la vida anterior, sino el principio de una vida nueva para todos
los que creen.
ARTÍCULO 6
Cristología
Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso
La ascensión confiesa que Cristo subió al cielo y está
sentado a la diestra del Padre. La diestra es el lugar del poder y del
honor: el hombre Jesús reina junto a Dios. Desde allí gobierna su Iglesia
e intercede por ti ante el Padre.
ARTÍCULO 7
Escatología
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos
El mismo Cristo que subió volverá, y su segunda venida
será para juzgar a vivos y muertos. No habrá dos juicios distintos, sino
uno solo ante el que es a la vez Dios y hombre. El juicio es una buena
noticia: el juez es el que dio su vida por ti.
ARTÍCULO 8
Trinidad
Creo en el Espíritu Santo
Con estas palabras confesamos al Espíritu Santo como
tercera persona de la Trinidad. No es una fuerza ni una influencia, sino
Dios mismo, que procede del Padre y del Hijo. Por él nace la fe, la
Iglesia vive y las Escrituras se entienden.
ARTÍCULO 9
Iglesia
La santa Iglesia católica, la comunión de los santos
La Iglesia es santa no por la perfección de sus
miembros, sino por la santidad de Cristo, su cabeza. «Católica» significa
universal: no pertenece a una sola nación, raza o cultura. La comunión de
los santos une a los creyentes de todos los tiempos en un solo cuerpo.
ARTÍCULO 10
Iglesia
El perdón de los pecados
El perdón de los pecados es el don central del
evangelio: Dios perdona gratuitamente por medio de Cristo. Este perdón se
recibe por la fe y se celebra en los sacramentos, especialmente en el
bautismo. Lo confesamos porque lo necesitamos y porque lo hemos recibido.
ARTÍCULO 11
Escatología
La resurrección de la carne
La resurrección de la carne niega que el cuerpo sea
desechable: tu cuerpo también resucitará. No será un cuerpo igual al
actual, sino transformado y glorioso, como el de Cristo. El credo cristiano
afirma la bondad de la creación material.
ARTÍCULO 12
Escatología
La vida eterna
La última palabra del Credo es la esperanza: la vida
eterna. No se trata de una inmortalidad abstracta, sino de vida plena en
la presencia de Dios. El Credo termina donde comenzó: en Dios, que fue, es y
será.
II
Las Tres Personas
EL DIOS UNO Y TRINO
PERSONA 1
Trinidad
El Padre — la creación
El Dios que confiesa el Credo es un Dios personal, no
un principio abstracto. El Padre es la primera persona de la Trinidad,
fuente de todo lo que existe, que creó el cielo y la tierra por su palabra.
Creer en él significa confiar en que el mundo no es un accidente, sino
obra de un Dios que te conoce y te cuida.
PERSONA 2
Trinidad
El Hijo — la redención
El Hijo es eternamente engendrado del Padre y se hizo
hombre en Jesucristo. Él es quien redimió al mundo con su muerte y su
resurrección, no los ángeles ni los profetas. La redención es obra suya de
principio a fin, recibida por la fe.
PERSONA 3
Trinidad
El Espíritu Santo — la santificación
El Espíritu procede del Padre y del Hijo, y no es menos
Dios que ellos. Es quien da vida a la Iglesia, ilumina tu entendimiento y
te hace santo. La santificación no es un logro humano, sino la obra del
Espíritu que habita en ti desde el bautismo.
III
Historia
ORIGEN Y TRANSMISIÓN
ORIGEN
Historia
Origen apostólico
La tradición antigua decía que los doce apóstoles
compusieron el Credo antes de dispersarse, cada uno un artículo. Los
historiadores matizan esa piedad: la forma más antigua que conservamos es
el «símbolo romano», del siglo IV. Lo apostólico del Credo no está en su
autoría, sino en su contenido: resume el evangelio que los apóstoles
predicaron.
ROMA
Historia
El símbolo romano
Hacia el año 390, en Roma, circulaba un texto breve y
fijo que los catecúmenos memorizaban antes del bautismo. Ese «símbolo
romano» es el antecedente directo del Credo que recitamos hoy. Su
brevedad lo hizo perfecto para la catequesis, la liturgia y la confesión
de fe.
CONCORDIA
Historia
En el Libro de Concordia (1580)
El luteranismo clásico recibió el Credo Apostólico como
norma de fe bautismal. En 1580 se incorporó al Libro de Concordia junto
con la Confesión de Augsburgo y los Catecismos. Los luteranos lo confesaron
como resumen del evangelio, junto al Credo Niceno.