I
Los 28 Artículos
LA CONFESIÓN COMPLETA, ARTÍCULO POR ARTÍCULO
I
De Dios
Artículo · Doctrina de fe
Se enseña con acuerdo unánime que hay un solo Dios, una
sola esencia divina, y sin embargo tres personas: Padre, Hijo y
Espíritu Santo, todas de una misma naturaleza, poder y gloria. Se
rechazan los errores de los maniqueos, que admitían dos principios, y de
los valentinianos y arrianos, que negaban la unidad de la esencia o la
igualdad de las personas.
II
Del Pecado Original
Artículo · Doctrina de fe
Desde la caída de Adán, todos los hombres nacemos
con el pecado original: una inclinación mala y una concupiscencia
que hace al ser humano incapaz de temer y amar a Dios como debería. Ese
defecto no es solo la imitación de un mal ejemplo, sino una condición
heredada que merece condenación. Se rechaza el error de los pelagianos,
que negaban el pecado hereditario.
III
Del Hijo de Dios
Artículo · Doctrina de fe
Se enseña que el Verbo, el Hijo de Dios, es
verdadero Dios y verdadero hombre: engendrado del Padre desde la
eternidad y nacido de la virgen María en el tiempo. Las dos naturalezas
están unidas en una sola persona, sin confusión ni división. Se rechazan
los errores de los nestorianos, que separaban las personas, y de los
eutiquianos, que mezclaban las naturalezas.
IV
De la Justificación
Artículo · Doctrina de fe
Los hombres no pueden ser justificados ante Dios por
sus propias fuerzas, méritos ni obras, sino que son declarados justos
gratuitamente por causa de Cristo, mediante la fe. La fe es el
medio por el cual se recibe el perdón de los pecados y la justicia de
Cristo. Este artículo es el centro de toda la confesión.
V
Del Ministerio de la Palabra
Artículo · Doctrina de fe
Para que esta fe llegue a los hombres, Dios instituyó
el ministerio de la enseñanza del evangelio y la administración de los
sacramentos. Por medio de la palabra y de los sacramentos, como
instrumentos, Dios da el Espíritu Santo y produce la fe donde y cuando
quiere. Se condena a quienes afirman que el Espíritu Santo llega sin la
palabra externa, por iluminación privada.
VI
De la Nueva Obediencia
Artículo · Doctrina de fe
Esta fe debe dar frutos: es necesario hacer las
buenas obras que Dios mandó, porque él quiere la nueva obediencia
del cristiano. Sin embargo, nadie debe confiar en esas obras para merecer
la justificación, pues el perdón se recibe solo por la fe. Se rechaza a
quienes enseñan que la fe vuelve innecesaria la ley.
VII
De la Iglesia
Artículo · Doctrina de fe
La iglesia es la congregación de los santos en
la cual el evangelio se enseña con pureza y los sacramentos se administran
rectamente. Para la verdadera unidad de la iglesia basta el acuerdo en la
doctrina del evangelio y en la administración de los sacramentos; no es
necesario que todas las ceremonias humanas sean idénticas.
VIII
Qué es la Iglesia
Artículo · Doctrina de fe
Aunque en esta vida haya hipócritas y malos
mezclados con los creyentes, los sacramentos siguen siendo válidos por
la institución de Cristo y por su palabra, incluso si quien los administra
no es piadoso. Se rechaza el error de los donatistas, que exigían la
santidad personal del ministro para que el sacramento fuera eficaz.
IX
Del Bautismo
Artículo · Doctrina de fe
El bautismo es necesario para la salvación y
por él se ofrece la gracia. No se debe rebautizar a nadie, y los niños
deben ser bautizados, porque también a ellos se extiende la promesa del
perdón y el don del Espíritu Santo. Se condena a quienes rechazan el
bautismo de los niños o lo consideran un simple rito externo.
X
De la Santa Cena
Artículo · Doctrina de fe
Se enseña que el cuerpo y la sangre de Cristo
están verdaderamente presentes en la cena y se distribuyen a quienes
comen y beben, por la palabra de Cristo que los instituye. No es un
símbolo vacío ni una simple figura. Se rechaza a quienes enseñan lo
contrario y niegan la presencia real.
XI
De la Confesión
Artículo · Doctrina de fe
La confesión privada se conserva y se aprecia,
porque la absolución es la palabra de Dios que perdona. Sin embargo, no es
necesario enumerar todos los pecados, ya que eso es imposible y solo
angustiaría la conciencia. Basta confesar lo que uno reconoce y lamenta, y
recibir la absolución con fe.
XII
De la Penitencia
Artículo · Doctrina de fe
Quienes pecaron después del bautismo pueden recibir el
perdón cada vez que se arrepienten. La penitencia comprende la
contrición, es decir el dolor por el pecado, y la fe que recibe el perdón
por causa de Cristo. No se debe negar la absolución a quien se arrepiente,
ni exigir satisfacciones que suplan la obra de Cristo.
XIII
Del Uso de los Sacramentos
Artículo · Doctrina de fe
Los sacramentos fueron instituidos no solo como
señales entre los hombres, sino como signos y testimonios de la voluntad
de Dios hacia nosotros, para despertar y confirmar la fe. Por eso deben
recibirse con fe: no justifican por el mero acto exterior, como si bastara
cumplir el rito sin creer la promesa.
XIV
Del Orden Eclesiástico
Artículo · Doctrina de fe
Nadie debe enseñar públicamente ni administrar los
sacramentos en la iglesia sin una vocación legítima. El llamado
ordinario se realiza por medio del rito establecido en la iglesia, es
decir por la elección y el encargo de la comunidad. Esta norma protege la
pureza de la doctrina y el orden del culto.
XV
De las Costumbres Eclesiásticas
Artículo · Doctrina de fe
Se guardan las tradiciones humanas que pueden
observarse sin pecado y que contribuyen al orden, la decencia y la paz de
la iglesia: horas de culto, fiestas y ceremonias semejantes. Pero no se
debe enseñar que son necesarias para la salvación, ni cargar con ellas la
conciencia de los creyentes.
XVI
De los Gobiernos Civiles
Artículo · Doctrina de fe
El orden civil es institución divina y buena.
Los cristianos pueden legítimamente ocupar cargos públicos, ejercer la
justicia, prestar juramento, casarse y poseer bienes. La perfección
evangélica no consiste en abandonar el mundo. Se condena a los anabaptistas
que rechazan el poder civil y pretenden vivir sin autoridad.
XVII
De la Venida de Cristo
Artículo · Doctrina de fe
Se enseña que al fin de los tiempos Cristo vendrá
visiblemente a juzgar a los vivos y a los muertos, y resucitará a
todos. Dará a los piadosos y elegidos vida eterna y gozo sin fin, y
condenará a los impíos y a los demonios al castigo eterno. Se rechaza a
quienes esperan un reino terrenal de los santos antes del fin.
XVIII
Del Libre Albedrío
Artículo · Doctrina de fe
El ser humano tiene libertad en las cosas
civiles: puede elegir y obrar con su razón en la vida diaria. Pero por
sus fuerzas naturales no puede amar a Dios sobre todas las cosas ni
alcanzar la justificación: eso es obra del Espíritu Santo, que se recibe
por la palabra. Se rechaza a los pelagianos, que atribuían la conversión a
la sola voluntad humana.
XIX
Del Pecado de la Presunción
Artículo · Doctrina de fe
Se condena la presunción de creer que el pecado no
existe o que Dios es su autor. La causa del pecado no está en Dios, sino en
la voluntad del malvado, del diablo y de los hombres impíos, que se
apartan de Dios por su propia decisión. Nadie puede excusar su pecado
atribuyéndolo a la voluntad divina.
XX
De las Buenas Obras
Artículo · Doctrina de fe
Las buenas obras son necesarias y se deben
hacer, pero no para merecer la justificación, sino como fruto de la fe
y respuesta a la gracia. Se enseña además la verdadera perfección
cristiana: temer a Dios con todo el corazón, amar a Dios y al prójimo, y
vivir con fe en las vocaciones y tareas de la vida cotidiana.
XXI
De la Invocación de los Santos
Artículo · Doctrina de fe
Se puede recordar y honrar a los santos como
ejemplos de fe y testimonio del evangelio, e imitar su ejemplo según la
vocación de cada uno. Pero la Escritura no enseña a invocarlos ni a pedirles
ayuda, porque el único mediador entre Dios y los hombres es Cristo
Jesús, y solo él es propiciación por nuestros pecados.
XXII
De Ambas Especies
Artículo · Abuso corregido
Se distribuye a los laicos ambas especies, el
pan y el vino, porque Cristo instituyó así la cena para todos sus
discípulos: "beban todos de ella". Negar el cáliz al pueblo es una
costumbre contraria a la institución de Cristo y a la práctica de la
iglesia antigua.
XXIII
Del Matrimonio de los Sacerdotes
Artículo · Abuso corregido
Los sacerdotes pueden contraer matrimonio,
porque el matrimonio fue instituido por Dios y es honorable en todos. El
celibato impuesto obligatoriamente provocó escándalos, hipocresía y
sufrimiento de conciencia. La regla antigua de la iglesia no prohibía el
matrimonio a los ministros, y la libertad cristiana no puede abolirlo.
XXIV
De la Misa
Artículo · Abuso corregido
La misa no es una obra con la que el sacerdote
merezca el perdón para sí y para otros, como si aplicara el sacrificio
de Cristo. La cena es, ante todo, la distribución de la comunión y el
anuncio del evangelio a la comunidad. Se conservan las ceremonias
tradicionales en cuanto sirven para enseñar y consolar a los creyentes.
XXV
De la Confesión
Artículo · Abuso corregido
La confesión privada debe conservarse y cuidarse,
porque la absolución es consuelo y palabra de Dios. No se debe
exigir la enumeración de todos los pecados, ni atar el perdón a esa
costumbre, ni despreciar la absolución por el valor de las obras de
satisfacción. Lo que importa es la promesa de Cristo recibida con fe.
XXVI
De la Distinción de Alimentos
Artículo · Abuso corregido
La distinción de alimentos y de días es una
tradición humana libre, que no debe imponerse como necesaria para la
salvación. Los creyentes pueden usar libremente los alimentos que Dios creó.
Se condenan tanto los que exigen estas observancias como medio de gracia
como los que las atacan hasta perturbar la paz de la iglesia.
XXVII
De los Votos Monásticos
Artículo · Abuso corregido
Los votos monásticos no son medios de
justificación ni la vida monástica es perfección evangélica por encima
del mandato de Dios. Los votos hechos por error o sin conocimiento deben
poder revisarse, porque atan la conciencia con cargas que Dios no impuso.
La verdadera perfección es temer y amar a Dios con corazón sincero.
XXVIII
Del Poder Episcopal
Artículo · Abuso corregido
Los obispos tienen por derecho divino el poder de
predicar el evangelio y administrar los sacramentos. Ese poder no
incluye imponer ceremonias como necesarias para la salvación, ni gobernar
como príncipes mundiales sobre reinos y vidas. Cuando los pastores enseñan
algo contrario al evangelio, las iglesias deben obedecer a Dios antes que a
los hombres.