I
Primera Parte
ARTÍCULOS DE PRIMERA IMPORTANCIA · LO QUE NO SE NEGOCIA
ART. 1
La Trinidad y la Majestad de Dios
Dogmática · Fe común
Creemos y confesamos que el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo son tres personas distintas en una sola esencia divina.
Este artículo es la fe de toda la cristiandad, sostenida por los concilios
de Nicea y Atanasio. No hay controversia aquí entre luteranos, papistas y
demás: la Trinidad es la base de todo lo demás.
ART. 2
La Creación
Dogmática · Origen
Creemos que Dios creó todas las cosas de la nada,
por su Palabra y voluntad. El hombre fue creado a imagen de Dios, varón
y mujer, para conocerlo, amarlo y vivir en comunión con él. La creación
es buena; el mal entró por la rebelión del hombre, no por defecto de la
obra divina.
ART. 3
El Pecado Original
Dogmática · Condición humana
El pecado original es la raíz de toda la corrupción
humana: la incredulidad, la desconfianza en Dios, la concupiscencia. Es
una realidad tan profunda que ninguna criatura puede arrancarla por sus
propias fuerzas. Negar el pecado original es negar la necesidad de la
gracia; quien lo minimiza no puede entender por qué Cristo murió.
ART. 4
La Justificación
Dogmática · El artículo central
Este es el artículo por el cual la iglesia queda
en pie o cae. Los hombres no son justificados ante Dios por sus obras,
méritos o satisfacciones, sino gratuitamente, por la fe, en virtud de
Cristo. Ninguna obra puede alcanzar el perdón de los pecados; solo la fe
que se aferra a la promesa del Evangelio. Sobre este artículo no se puede
ceder ni negociar.
ART. 5
El Evangelio
Dogmática · La promesa
El Evangelio es la promesa de la gracia de Dios
en Cristo: el perdón de los pecados, la vida y la salvación. No es una
ley ni una amenaza, sino una buena noticia que se cree. El Evangelio es
el poder de Dios para salvación a todo el que cree, y debe ser predicado
con claridad, no confundido con la ley.
ART. 6
La Ley
Dogmática · El mandato
La ley de Dios es santa, justa y buena. Cumplirla es
imposible para la naturaleza caída, pero sigue siendo la norma de la
voluntad divina. La ley tiene dos funciones: revelar el pecado y refrenar
el mal. La justificación no viene por la ley, sino por la promesa; la ley
muestra la enfermedad, el Evangelio trae el remedio.
ART. 7
Las Buenas Obras
Dogmática · Fruto de la fe
Las buenas obras no justifican, pero la fe que
justifica no está sola: produce necesariamente frutos de amor, obediencia
y servicio. Las obras del creyente agradan a Dios porque él es aceptado en
Cristo, no al revés. Confundir la causa con el fruto es la raíz de toda
superstición.
ART. 8
El Bautismo
Sacramento · La puerta
El bautismo es un sacramento instituido por Cristo.
Por el agua y la Palabra, somos regenerados y recibidos en la comunidad
cristiana: los pecados son perdonados y el hombre nuevo es creado. No es
un mero símbolo, sino una obra de Dios en la cual el Espíritu obra la fe.
El bautismo es necesario para la salvación, pero la salvación depende de
la fe, no del agua.
ART. 9
La Santa Cena
Sacramento · La presencia
En la Cena del Señor, el verdadero cuerpo y la
verdadera sangre de Cristo están verdaderamente presentes bajo las
especies del pan y el vino, y son recibidos por todos los que participan.
La presencia no depende de la dignidad del que recibe, sino de la palabra
de promesa. Quien recibe sin fe recibe el sacramento, pero para su propio
juicio.
ART. 10
La Confesión
Práctica · Las llaves
La confesión es el acto de reconocer los pecados
ante Dios con corazón humilde, buscando el perdón por la sangre de Cristo.
El poder de las llaves fue dado a toda la Iglesia, no exclusivamente a una
jerarquía. Un cristiano puede confesar sus pecados ante otro cristiano y
recibir de él la palabra de consolación.
ART. 11
La Penitencia
Práctica · El arrepentimiento
La penitencia tiene dos partes: la contrición y la
fe. La contrición es el dolor verdadero por el pecado; la fe es la
confianza en la promesa del perdón por Cristo. Nadie se arrepiente por
sus propias fuerzas; es obra de la gracia. Las satisfacciones humanas
añadidas a la penitencia son un invento que oscurece la cruz.
ART. 12
El Gobierno Civil
Ética · Las dos espadas
El gobierno civil es institución de Dios para
refrenar el mal y mantener el orden. El cristiano está llamado a obedecer
a la autoridad legítima en las cosas temporales, pero la fe y la conciencia
pertenecen solo a Dios. La espada del Estado y la Palabra de la Iglesia
tienen ámbitos distintos; confundirlos es la raíz del papado.
ART. 13
El Matrimonio
Ética · El orden creado
El matrimonio es institución divina, ordenada antes
de la caída, y bendecida por Cristo. Es un estado santo y honroso, no
inferior a la vida monástica. El celibato obligatorio es un mandamiento
humano que ha causado incontables pecados; el matrimonio es la norma, y
el don del celibato, la excepción.
ART. 14
La Idolatría
Dogmática · El primer mandamiento
Toda confianza puesta en algo distinto de Dios —en
las obras, en los santos, en el Papa, en los ritos— es idolatría. El
primer mandamiento prohíbe tener otros dioses. La justificación por obras
es, en el fondo, idolatría: pone la confianza en la criatura en lugar del
Creador.
ART. 15
La Misa
Dogmática · El sacrificio
La misa no es un sacrificio que se ofrece por los
vivos y los muertos, sino la Cena del Señor, en la cual Cristo se nos da
y nosotros lo recibimos. Cristo se ofreció una sola vez, para siempre.
Convertir la misa en un sacrificio repetido es negar la suficiencia del
sacrificio de Cristo y oscurecer la justificación por la fe.
ART. 16
Los Votos Monásticos
Dogmática · La vida consagrada
Los votos monásticos —pobreza, castidad y obediencia
perpetua— son inventos humanos que no tienen base en la Escritura. Son
una forma de buscar la justificación por obras y han causado daño a la fe
y al cuerpo. La verdadera santidad no está en las órdenes monásticas, sino
en la fe y el amor dentro de los estados creados.
ART. 17
La Distinción de Alimentos
Dogmática · La libertad
La distinción de alimentos y las tradiciones humanas
sobre ellos no justifican ante Dios. Los mandamientos del Papa sobre
comer o abstenerse son inventos que oscurecen el Evangelio. El reino de
Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu
Santo.
ART. 18
La Humildad Falsa
Dogmática · La hipocresía
El que busca la santidad en las reglas humanas o en
la humildad fingida ha abandonado la fe. El que se humilla para parecer
santo no es humilde; el que confía en sus obras no confía en Cristo. La
verdadera humildad es reconocer que no tenemos nada propio y todo lo
recibimos de la gracia.
II
Segunda Parte
ARTÍCULOS DE IMPORTANCIA SECUNDARIA · LOS ABUSOS A CORREGIR
SOBRE
La Misa
Abuso · El sacrificio
El mayor abuso es haber convertido la misa en un
sacrificio ofrecido por los vivos y los muertos. Se debe abolir la misa
como sacrificio y restaurar la Cena del Señor como comunión, donde Cristo
se nos da y lo recibimos con fe.
SOBRE
El Purgatorio
Abuso · El más allá
El purgatorio no tiene base en la Escritura. Es un
invento que niega la suficiencia del sacrificio de Cristo y ha servido
para vender indulgencias. Debemos dejar de lado el purgatorio y confiar
en la promesa de Cristo: hoy estarás conmigo en el paraíso.
SOBRE
La Invocación de los Santos
Abuso · La mediación
La invocación de los santos es un abuso que roba a
Cristo su oficio de mediador. Hay un solo mediador entre Dios y los
hombres: Jesucristo. Orar a los santos para obtener su intercesión es
superstición; solo Cristo intercede por nosotros ante el Padre.
SOBRE
La Confesión Auricular
Abuso · El confesionario
La confesión auricular privada y obligatoria es un
invento humano. La confesión es útil y consoladora cuando es voluntaria,
pero no debe imponerse. El poder de las llaves pertenece a toda la
Iglesia; un cristiano puede confesar ante otro cristiano.
SOBRE
La Satisfacción
Abuso · Las penitencias
Las satisfacciones humanas impuestas por los
sacerdotes oscurecen la cruz de Cristo. Cristo satisfizo plenamente por
los pecados del mundo. Añadir satisfacciones humanas es negar la
suficiencia de su obra y convertir la gracia en mérito.
SOBRE
Las Peregrinaciones
Abuso · La devoción
Las peregrinaciones, las procesiones y las devociones
externas no justifican ni agradan a Dios por sí mismas. Son invenciones
humanas que distraen de la fe y del amor al prójimo. Lo que agrada a Dios
es la fe que obra por el amor, no el movimiento de los pies.
SOBRE
Las Órdenes Monásticas
Abuso · Los conventos
Los conventos y monasterios fundados con la idea de
alcanzar la santidad por reglas humanas deben ser corregidos o abolidos.
La vida monástica no es un estado superior de perfección. Todo cristiano
está llamado a la santidad en su vocación, sea en el hogar, el trabajo o
la comunidad.
SOBRE
Las Reliquias
Abuso · La superstición
El culto de las reliquias es superstición. Los
huesos y objetos de los santos no tienen poder para salvar ni para
perdonar. Confiar en reliquias es confiar en la criatura en lugar del
Creador. Solo la Palabra de Dios y la fe salvan.
SOBRE
Las Indulgencias
Abuso · El comercio
Las indulgencias, el comercio de méritos y la venta
de perdones son una burla del Evangelio. El perdón de los pecados no se
compra ni se vende; es gratuito en Cristo. La indulgencia es un invento
que transforma la gracia en mercancía y ha escandalizado a la Iglesia.
III
Tercera Parte
ARTÍCULOS CONDICIONALES · MATERIAS ABIERTAS AL DIÁLOGO
SOBRE
El Pecado
Condicional · La naturaleza
Sobre el pecado, la ley y el arrepentimiento se
puede dialogar, aunque la posición luterana es clara: el pecado es
real, la ley es santa y el arrepentimiento es obra de la gracia. No
hay acuerdo posible con quien niegue el pecado original o la necesidad
de la fe para el perdón.
SOBRE
La Ley
Condicional · El uso
Sobre el uso de la ley se puede dialogar en cuanto
a su función civil, pero no en cuanto a su relación con la justificación.
La ley muestra el pecado; no salva. Quien confunda la ley con el Evangelio
ha perdido el Evangelio.
SOBRE
La Penitencia
Condicional · El arrepentimiento
Sobre la penitencia se puede dialogar, siempre que
se mantenga que la contrición y la fe son obra de la gracia y que el
perdón es gratuito por Cristo. Las satisfacciones humanas no tienen
lugar en la penitencia evangélica.
SOBRE
El Evangelio y la Fe
Condicional · La promesa
Sobre el Evangelio y la fe no hay negociación: el
Evangelio es promesa, y la fe es confianza en la promesa. Quien añada
condiciones humanas a la gracia ha abandonado el Evangelio. Aquí, más que
en ningún otro punto, la Iglesia está en pie o cae.
SOBRE
El Bautismo
Condicional · El sacramento
Sobre el bautismo se puede dialogar en cuanto a las
ceremonias, pero no en cuanto a su realidad: el bautismo es una obra de
Dios, no un rito humano. Es necesario para la salvación y obra la fe por
el Espíritu.
SOBRE
La Santa Cena
Condicional · La presencia
Sobre la Santa Cena se puede dialogar, siempre que
se mantenga la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo bajo el
pan y el vino. La presencia no es simbólica ni depende de la dignidad del
que recibe, sino de la palabra de promesa.
SOBRE
La Confesión
Condicional · Las llaves
Sobre la confesión se puede dialogar en cuanto a su
forma, pero no en cuanto a su fundamento: el poder de las llaves fue dado
a toda la Iglesia. La absolución es la palabra de Dios que perdona, no el
acto de un hombre.
SOBRE
La Excomunión
Condicional · La disciplina
La excomunión es la disciplina eclesiástica por la
cual la Iglesia excluye de su comunión a los que persisten en el pecado
sin arrepentimiento. No es un acto de venganza, sino un acto de amor: se
busca que el pecador se arrepienta y sea restaurado. La excomunión no
condena; advierte y llama al arrepentimiento.
SOBRE
El Orden Eclesiástico
Condicional · El ministerio
Sobre el orden eclesiástico se puede dialogar, pero
se debe mantener que el ministerio de la Palabra es institución divina y
que su autoridad viene del Evangelio, no de una jerarquía. No hay
diferencia esencial entre obispos y presbíteros por derecho divino.
SOBRE
La Consagración
Condicional · La vocación
Sobre la consagración se puede dialogar, siempre que
se mantenga que todo cristiano es consagrado por el bautismo y llamado al
servicio. La vocación no depende de votos especiales, sino de la Palabra
y de la fe. El sacerdocio de todos los creyentes es la base de todo
ministerio.